San Ignacio de Velasco, naturaleza y ciudad, bella combinación



Miércoles, 01 de octubre

Mi flota para San Ignacio de Velasco partía a las 07:00, eran las 06:15, había descansado bien, cómodo sin mosquitos, sin ruidos, ni calor; como todo un rey.
Apareció Don Tito para llevar mi maleta hasta la parada, empezó a darme vergüenza por la extrema cordialidad que tenían conmigo, empecé a creer que tenía una visión muy cruel acerca del mundo y del trato entre nosotros.

Hora de despedirse, dije a Don Tito que lo haría famoso para todo aquel que se encamine para Santa Ana, abordé el “micro” y me dirigí a mi siguiente destino.

Arribé en dos horas y media, debimos haber llegado en una hora, tuvimos que tomar otro camino a causa de un camión que llevaba troncos, obstaculizando la carretera.

A tres minutos de la parada de mi transporte, ya se divisaban casas, mercados, puestos de venta de todo tipo, estaba en la ciudad de San Ignacio de Velasco. Era el lugar el más grande, y lo comprobé al caminar como doce cuadras para llegar a la plaza, eso y la media hora buscando alojamiento, me llevaron como dos horas de la mañana, había perdido dos horas.

La atmósfera provocado por el cielo despejado hacían que las fotografías como esta, salgan con un tono celeste feo : /

La atmósfera provocada por el cielo despejado hacían que las fotografías como esta, salgan con un tono celeste feo : /

Mi alojamiento era en la plaza misma, con todas las dependencias, como en Santa Ana, con la excepción de que el precio lo duplicaba, la ciudad era cara.

Llovía, llovía a cántaros, y no me refiero al cielo, la calor era insoportable, ésta es sólo una imagen mía transpirando, lo hacía sin parar, incluyendo noches.

Llovía, llovía a cántaros, y no me refiero al cielo, la calor era insoportable, esta es sólo una imagen mía transpirando, lo hacía sin parar, incluyendo noches.

Decidí ponerme a dibujar, faltaba nada para el medio día y no había hecho casi nada, el ambiente a ciudad, la hora y el calor, me desanimaban a trabajar, decidí ir a la terminal para cotizar y tantear mi siguiente destino: San Miguel de Velasco. Caminata de media hora.

Tenía un itinerario: comenzar por San José de Chiquitos, San Rafael, Santa Ana, San Ignacio, San Miguel, Concepción y finalmente por San Xavier, pero llegado el momento, en esa terminal, me aclararon que debía ir a San Miguel y retornar a San Ignacio para recién partir hasta Concepción, eso era sinónimo de tiempo perdido. Me alivió saber que la duración de viaje para San Miguel, no era más de una hora. Me retiré de la terminal para acabar con los dibujos.

Día pesado, el sofocante clima, la gente que parecía estar más ocupada que en los demás lugares como para explicarme cómo llegar a la plaza; me había extraviado, otro cherry en la torta.

En mi extravío por esas calles, hallé este hermoso mural, era más grande, pero había gente que impedía su total visualización : /

En mi extravío por esas calles, hallé este hermoso mural, era más grande, pero había gente que impedía su total visualización : /

Un buen hombre me redireccionó para llegar a la iglesia, llegué sin más problemas, exceptuando el clima, no podía avanzar con ese sol, mi cuerpo literalmente llovía por el desértico clima al que estaba expuesto, la sed era inconsumable, no importaba lo que bebiera, ni cuán frío estuviera, sufría en San Ignacio.

Tuve que darme el lujo de refugiarme en las contadas sombras que proyectaban las palmeras del lugar, mientras aprovechaba la tecnología de mi celular para comunicarme por chat con mis conocidos, compañeros de promoción, familia, amigos, etc, entre ellos, mi amiga Gabriela, testigo digito-visual de casi todos (sino todos) mis destinos, muchacha risueña de carácter pasivo y corazón empático, proveniente de Villazón, a quien conocí en el área laboral meses atrás. Lástima que Villazón se encontrara al otro lado de mi residencia, extrañaba la lluvia y el frío que hacía allá como ella me contaba.

El templo de San Ignacio de Velasco era el más grande hasta ese momento, después descubrí que por las muchas reconstrucciones que tuvo, no llegó a ser nombrada parte del Patrimonio de entre las demás iglesias de la Chiquitanía.

El templo de San Ignacio de Velasco era el más grande hasta ese momento, después descubrí que por las muchas reconstrucciones que tuvo, no llegó a ser nombrada parte del Patrimonio de entre las demás iglesias de la Chiquitanía.

 

El interior, así como el exterior derrochaban exhuberancia, todo estaba bien cuidado y meticulosamente adornado con ese estilo característico barroco, una belleza.

El interior, así como el exterior derrochaban exuberancia, todo estaba bien cuidado y meticulosamente adornado con ese estilo característico barroco, una belleza.

 

San Ignacio de Velasco, ya es una ciudad, podía encontrar lo que me dispusiera, sin embargo la calor era un factor que impedía mi circulación : /

San Ignacio de Velasco, ya es una ciudad, podía encontrar lo que me dispusiera, sin embargo la calor era un factor que impedía mi circulación : /

Decidí acelerar mi trabajo, empezaba a anochecer y me faltaban dos morosos dibujos. Tenía hambre, por la prisa, había olvidado almorzar nuevamente. Sentí que la calor no había disminuido en ningún momento, seguía transpirando, y sin ganas de continuar, fui a tomar un helado y comer hamburguesa.

Eran las 20:30 cuándo decidí retirarme con un dibujo pendiente, y con llamadas para enviar un trabajo de diseño por la laptop hasta mi trabajo en Sucre, entre menos ganas de trabajar tenía, más cosas por hacer se acumulaban.

Una captura mía, trabajando en la habitación del alojamiento, con los pies marcados por las chinelas debido a la quemazón que me produjo el sol (acabo de darme cuenta)

Una captura mía, trabajando en la habitación del alojamiento, con los pies marcados por las chinelas debido a la quemazón que me produjo el sol (acabo de darme cuenta), y algunas célebres picaduras de mosquito.

 

00:45, Acabé todo lo que tenía pendiente, exceptuando el dibujo, me autocomprometí en acabarlo después, cuando el sueño no haga que mis párpados pesen toneladas, descansé sin novedad.

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